Archivo

Archive for the ‘Editorial’ Category

Editorial (Chris Johns, editor en jefe de Nat Geo Global)

diciembre 3, 2010 1 comentario


Hace 400 años, el astrónomo Tycho Brahe observó la explosión trascendental de una estrella en la Vía Láctea. Restos de la supernova de Tycho siguen dando vueltas y expandiéndose hoy día.

Desde la cima del Everest hasta las fuentes hidrotermales, los fotógrafos se esmeran en crear imágenes que transportan a nuestros lectores a nuevas fronteras y les brindan ángulos novedosos de vistas conocidas.

Sin embargo, en el cosmos, nos topamos con pared. Por mucho que nos gustaría escondernos en un asteroide a una distancia segura de la supernova de Tycho y tomar una fotografía tras otra, por ahora la imaginación humana aventaja a nuestro alcance físico. Y también a nuestros ojos; de hecho, es imposible hacer visible la escena –una combinación de rayos X e imágenes infrarrojas– sin telescopios o cámaras con tecnología de punta.

Esa tecnología, junto con descubrimientos de astrónomos de todo el mundo, nos ha proporcionado la imagen más clara hasta ahora de nuestro propio rincón del Universo: la Vía Láctea. De 120 000 años luz, el inmenso tamaño de nuestra galaxia y la atracción gravitacional fraguaron las tremendas explosiones químicas que crearon elementos pesados y luego planetas terrestres, incluido el nuestro. Todo esto se debe al enorme hoyo negro que se encuentra en su centro, el cual no sólo mantiene los cientos de miles de millones de estrellas girando a su alrededor, sino que también se traga una –o tres– de vez en cuando.

Mientras National Geographic no pueda enviar un fotógrafo a captar estos juegos pirotécnicos de primera mano, continuaremos asociándonos con las principales agencias espaciales del mundo para llevarte las imágenes más recientes de la acción espectacular de la Vía Láctea.

Anuncios
Categorías:Editorial Etiquetas:

Editorial

noviembre 27, 2010 Los comentarios están cerrados

Chris Johns (Editor en Jefe de Nat Geo Global)

Desperté al amanecer de un día en la llanura del Serengueti que se parecía muy poco a la pacífica noche anterior. El paisaje que había estado tan silencioso y vacío se había llenado con millares de ñus. Habían seguido la lluvia en busca de hierba, pero esta difícilmente parecía una migración organizada. Era anarquía en movimiento; los ñus corcoveaban y se tambaleaban en círculos estrechos. Son animales de apariencia cómica. El folclor africano dice que están hechos con partes sobrantes de la creación de otras bestias, pero su papel en la sustentabilidad del Serengueti es importante. Sus patrones de migración son vitales.

Hace tiempo el bisonte desempeñó un papel similar en las praderas de América del Norte. En 1806, William Clark escribió: “Subí a terreno alto y desde un promontorio miré… tantos búfalos juntos como nunca antes había visto. Debo haber divisado cerca de 20 000 de esos animales pastando en ese llano”. Cuando Clark viajó hacia el Oeste con Meriwether Lewis, decenas de millones de bisontes vivían en los pastizales, dando forma a la vegetación, dispersando semillas, coexistiendo con tecolotes llaneros y perritos de la pradera. Hacia finales del siglo xix, el bisonte había sido cazado casi hasta la extinción.

Afortunadamente, muchos otros espectáculos migratorios sobreviven. Este mes, el mundo de la migración cobra vida en las páginas de nuestra revista. Nuestros fotógrafos y escritores han dedicado dos años al proyecto. Se sintieron sorprendidos e inspirados por la determinación y gracia de estos animales. Estoy seguro de que tú también lo estarás.

An aerial view of a herd of Cape buffalo.

La migración del búfalo africano en el delta del Okavango, en Botsuana, desempeña un papel vital en el ecosistema de la región.

Categorías:Editorial